
Existen 5 tipos principales (de esfuerzo, de urgencia, mixta, por rebosamiento y funcional) y es importante tener presentes los síntomas que pueden referir tus pacientes al momento de la anamnesis. Traducir el lenguaje coloquial a la entidad nosológica correcta es el primer paso para diagnosticar el tipo de incontinencia y su tratamiento.
1. Incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE)
- Diagnóstico: pérdida de orina ante un aumento abrupto de presión intraabdominal, sin contracción del detrusor.
- Mecanismo: hipermovilidad uretral (fallo del soporte fascial y ligamentario) o deficiencia esfinteriana intrínseca.
- A quién afecta más: el tipo más frecuente, sobre todo en mujeres tras embarazo, parto o menopausia.
Es lo que la paciente va a describir como pérdidas al toser, reír o hacer ejercicio. Cuando el soporte anatómico falla (hipermovilidad), la uretra pierde la «hamaca» fascial contra la que debería comprimirse.
Cuando el fallo es intrínseco (ISD), el problema no es posicional, sino de coaptación mucosa (unión de dos bordes de tejido mucoso), y suele asociarse a atrofia por hipoestrogenismo o cirugías previas. Es una distinción clínicamente relevante, porque orienta el protocolo de estimulación.
2. Incontinencia urinaria de urgencia (IUU)
- Diagnóstico: deseo miccional súbito e imperioso, de difícil contención.
- Mecanismo: hiperactividad del detrusor, con elevaciones fásicas de presión vesical en cistomanometría, mediada por hipersensibilidad de receptores muscarínicos.
- A quién afecta más: aumenta con la edad, en ambos sexos.
La paciente lo describe como «ganas de hacer pipí y no poder aguantar». Puede tener origen idiopático o ser secundaria a patología neurológica (esclerosis múltiple, Parkinson, lesión medular) o irritativa local. Es la contraparte funcional de la IUE: acá el problema no es de soporte, sino de control neuromuscular del detrusor.
Este fenómeno, cuando se repite con frecuencia, suele asociarse a lo que se llama vejiga hiperactiva.

3. Incontinencia urinaria mixta (IUM)
- Diagnóstico: coexistencia de componente de esfuerzo y de urgencia.
- Mecanismo: sinergia patológica entre debilidad de soporte y contractilidad inestable del detrusor.
- A quién afecta más: el diagnóstico más frecuente en consulta.
Es uno de los mayores desafíos terapéuticos, porque la resolución quirúrgica del componente de esfuerzo (por ejemplo, una banda suburetral) puede no corregir la urgencia, o incluso agravarla.
Por eso las guías recomiendan priorizar el componente de mayor impacto en la calidad de vida de la paciente y, habitualmente, estabilizar primero la inestabilidad del detrusor antes de cualquier intervención agresiva sobre el soporte uretral.
4. Incontinencia urinaria por rebosamiento (IUR)
- Diagnóstico: vaciado incompleto de la vejiga, con goteo postmiccional constante.
- Mecanismo: obstrucción infravesical (HBP, estenosis, prolapso severo) o hipoactividad/acontractilidad del detrusor (neuropatía diabética, lesión del nervio pélvico).
- A quién afecta más: más común en hombres con patología prostática.
Cuando el paciente refiere orinar sin fuerza o sensación de vaciado incompleto, conviene diferenciar entre las dos etiologías antes de indicar cualquier tratamiento, ya que el manejo es opuesto según el origen.
Una variante específica es la disinergia vesicoesfinteriana (DVE), que son lesiones neurológicas suprasacras. El esfínter estriado se contrae en lugar de relajarse durante la contracción del detrusor. Esto genera una obstrucción funcional con presiones intravesicales críticas y riesgo de reflujo vesicoureteral. Es poco frecuente, pero clínicamente relevante por su riesgo renal asociado.
5. Incontinencia urinaria funcional
- Diagnóstico: pérdida de orina con tracto urinario inferior anatómicamente intacto.
- Mecanismo: barreras cognitivas o motoras extrapélvicas que impiden llegar a tiempo al baño.
- A quién afecta más: población geriátrica o con comorbilidades neurológicas.
En este caso, el sistema urinario funciona perfectamente bien. El problema está en el camino hasta el baño: una articulación que duele, una silla de ruedas que tarda en maniobrar o un momento de confusión son suficientes para que tu paciente no llegue a tiempo.
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