
El suelo pélvico es una estructura de músculos, tejidos y ligamentos que cierra la parte inferior de la pelvis. Participa en el control de la orina y las heces, sostiene los órganos pélvicos, interviene en la función sexual y trabaja de forma coordinada con la respiración y el movimiento.
En ROI Health & Fitness trabajamos con profesionales de la fisioterapia, el Pilates, el fitness y el bienestar para incorporar soluciones relacionadas con el entrenamiento y cuidado del suelo pélvico, con formación y acompañamiento adaptados a las necesidades de cada centro.
¿Qué es el suelo pélvico?
El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y tejidos conectivos situado en la parte inferior de la pelvis. Se extiende desde el pubis, en la parte delantera, hasta el sacro y el cóccix, en la parte posterior.
Funciona como una base muscular que ayuda a sostener los órganos pélvicos y controlar la salida de orina, heces y gases. También participa en la función sexual y contribuye a la estabilidad de la zona pélvica.
Para cumplir estas funciones, la musculatura necesita tanto contraerse como relajarse y coordinarse con el movimiento. También debe adaptarse a los cambios de presión que se producen al toser, respirar, correr, saltar o levantar peso.
Por eso, un suelo pélvico funcional necesita responder de forma adecuada a las diferentes situaciones del día a día.
¿Cuáles son los músculos del suelo pélvico?
El suelo pélvico está formado por diferentes músculos organizados en varios planos que trabajan de forma coordinada.
| Músculo o grupo muscular | Función principal |
| Elevador del ano | Forma gran parte del diafragma pélvico y contribuye al soporte de los órganos y al control de los esfínteres. |
| Coccígeo | Completa la parte posterior del diafragma pélvico y participa en el soporte de la zona. |
| Esfínter uretral | Contribuye al cierre de la uretra y al control de la orina. |
| Esfínter anal externo | Permite controlar voluntariamente la salida de gases y heces. |
| Musculatura superficial del periné | Participa en el soporte, la estabilidad y determinadas funciones sexuales. |
Dentro del elevador del ano se encuentran diferentes fascículos, entre ellos el puborrectal, el pubococcígeo y el iliococcígeo.
Anatomía y músculos del suelo pélvico femenino

Anatomía y músculos del suelo pélvico masculino

¿Para qué sirve el suelo pélvico?
Los músculos del suelo pélvico trabajan de forma coordinada para sostener los órganos pélvicos, controlar los esfínteres y responder a los cambios de presión que se producen durante la respiración, la tos o el ejercicio.
También necesitan relajarse cuando corresponde, por ejemplo, para orinar o defecar.
Control de la orina, las heces y los gases
La musculatura del suelo pélvico participa en el cierre de la uretra y del ano, ayudando a controlar la salida de orina, heces y gases.
Cuando aumenta la presión dentro del abdomen, como al toser, estornudar o levantar peso, debe responder de forma coordinada para contribuir al mantenimiento de la continencia.
Soporte de los órganos pélvicos
El suelo pélvico actúa como una base de soporte para órganos como la vejiga y el recto. En las mujeres también sostiene el útero y participa en el soporte de la vagina.
Esta función depende de la acción conjunta de la musculatura y de otros tejidos que forman parte del sistema de soporte pélvico.
Coordinación con la respiración y el movimiento
El suelo pélvico forma parte del sistema que gestiona las presiones dentro del abdomen junto con el diafragma, la musculatura abdominal y la musculatura lumbar.
Por eso, su actividad cambia durante los movimientos cotidianos y los esfuerzos físicos. La musculatura debe poder activarse cuando aumenta la demanda y relajarse cuando deja de ser necesaria.
Participación en la función sexual
La musculatura pélvica también participa en la función sexual. Su capacidad para contraerse y relajarse de forma coordinada interviene en diferentes respuestas sexuales y en la percepción de la zona.
¿Qué diferencia hay entre el suelo pélvico femenino y masculino?
La organización general del suelo pélvico es similar en hombres y mujeres. En ambos casos, está formado por músculos y tejidos que participan en el soporte de los órganos pélvicos, la continencia y la gestión de las presiones.
Las diferencias anatómicas y los órganos presentes en cada pelvis hacen que determinadas situaciones puedan afectar de forma diferente a hombres y mujeres.
Suelo pélvico femenino
En la mujer, proporciona soporte a la vejiga, el útero y el recto, además de participar en el control de la orina, las heces y los gases.
El embarazo aumenta progresivamente la carga sobre esta musculatura. Durante el parto vaginal pueden producirse modificaciones y distensión de los tejidos, lo que puede favorecer determinados síntomas.
Los cambios hormonales asociados a la menopausia también pueden influir en los tejidos de la zona.
En determinadas circunstancias pueden aparecer incontinencia, sensación de peso o presión pélvica y prolapso de órganos pélvicos. Estos problemas requieren una valoración individual para determinar sus causas y el tratamiento adecuado.
Suelo pélvico masculino
En el hombre, el suelo pélvico participa en el soporte de los órganos pélvicos, el control urinario y fecal y la función sexual.
Una diferencia anatómica importante es la presencia de la próstata, situada debajo de la vejiga y atravesada por la uretra.
Algunas cirugías o tratamientos relacionados con la próstata pueden afectar temporalmente al control urinario. En estos casos, la recuperación de la incontinencia en hombres puede incluir un trabajo específico de la musculatura y su coordinación.
El suelo pélvico masculino también participa en funciones relacionadas con la erección y la eyaculación, por lo que su función va más allá del control de la orina.
Una función común, con necesidades diferentes
Tanto hombres como mujeres pueden presentar incontinencia, estreñimiento, dolor pélvico, dificultad para relajar o coordinar la musculatura y alteraciones de la función sexual.
Para adaptar el trabajo del suelo pélvico es importante tener en cuenta el contexto de cada persona, incluyendo:
- Antecedentes quirúrgicos.
- Embarazo y parto.
- Menopausia.
- Síntomas actuales.
- Tipo de actividad física.
- Respuesta de la musculatura ante el esfuerzo.
¿Cómo saber si el suelo pélvico está debilitado?
Algunas señales que conviene tener en cuenta son:
- Pérdidas de orina al toser, estornudar, correr, saltar o levantar peso.
- Urgencia urinaria o dificultad para controlar la orina.
- Pérdidas de gases o heces.
- Sensación de peso o presión en la pelvis.
- Dificultad para evacuar.
- Dolor pélvico.
- Dificultad para contraer o relajar la musculatura.
- Determinadas alteraciones de la función sexual.
Estas manifestaciones pueden aparecer en diferentes problemas, como la incontinencia urinaria o fecal, el prolapso de órganos pélvicos, las alteraciones del vaciado de la vejiga o el intestino y el dolor pélvico.
Por eso, la presencia de síntomas no permite saber por sí sola si el suelo pélvico está simplemente debilitado. Cuando son persistentes o afectan a la vida diaria, una valoración especializada puede ayudar a identificar qué está ocurriendo.
¿Cómo se puede cuidar y fortalecer el suelo pélvico?
Cuidar el suelo pélvico y prevenir la incontinencia urinaria implica mantener una buena capacidad de contracción, relajación y coordinación con la respiración y el movimiento.
Los ejercicios de Kegel pueden formar parte del entrenamiento cuando se aprende a identificar correctamente la musculatura y se adapta el trabajo a las necesidades de cada persona.
También ayudan algunos hábitos generales:
- Mantener una actividad física regular y progresiva.
- Evitar el estreñimiento y los esfuerzos excesivos al evacuar.
- Adaptar la carga y la técnica si aparecen síntomas durante el ejercicio.
- Evitar contener la respiración de forma innecesaria durante los esfuerzos.
- Aprender a relajar la musculatura después de contraerla.
¿Cuándo recurrir a la fisioterapia de suelo pélvico?

Si aparecen pérdidas de orina o heces, dolor, sensación de peso o presión pélvica, dificultad para evacuar o problemas para contraer o relajar la musculatura, es recomendable realizar una valoración especializada.
La fisioterapia de suelo pélvico permite evaluar la función de la musculatura y su coordinación. Según las necesidades de cada persona, se pueden incorporar ejercicios, educación miccional, biofeedback y otras herramientas.
El objetivo es que el suelo pélvico pueda activarse cuando sea necesario y relajarse cuando corresponda.
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