
El suelo pélvico en los hombres interviene en el control de la orina y los gases y contribuye al soporte de órganos como la vejiga, la próstata y el recto. Fortalecerlo te permitirá desarrollar la capacidad de activar, mantener y relajar la musculatura de forma coordinada.
Para fortalecerlo, se pueden combinar ejercicios de activación voluntaria (como los de Kegel), entrenamiento respiratorio y reeducación postural. Además, en casos específicos o para potenciar los resultados, es posible recurrir a técnicas de estimulación y tratamiento supervisado por profesionales.
En ROI Health & Fitness nos especializamos en proveer tecnología, formación y asesoramiento integral a fisioterapeutas, centros de salud y profesionales del ejercicio para la incorporación de soluciones avanzadas en el tratamiento del suelo pélvico.
Nuestro trabajo combina tecnología, formación y acompañamiento profesional para facilitar la incorporación de estas soluciones dentro de los servicios de cada centro.
Ejercicios para fortalecer el suelo pélvico en hombres
Los ejercicios para fortalecer el suelo pélvico en hombres deben plantearse de forma progresiva y teniendo en cuenta cómo responde cada persona.
Cuando existen dificultades para identificar la musculatura o controlar correctamente la contracción, algunas herramientas pueden facilitar el trabajo. Entre ellas se encuentran el biofeedback, la electroestimulación y otras tecnologías de estimulación.
1. Ejercicios de Kegel: contracciones lentas para ganar control

Los ejercicios de Kegel consisten en contraer y apretar los músculos del suelo pélvico. Te ayudan a reconocer esta zona y a fortalecerla día a día.
Para ubicar estos músculos, imagina la sensación de aguantar un gas o cortar las ganas de orinar. Usa esa idea solo como referencia para saber qué apretar, no como entrenamiento habitual.
No cortes el flujo de orina mientras vas al baño. Hacerlo de forma continua puede ser perjudicial para tu vejiga. Al hacer la fuerza correctamente, sentirás un leve movimiento hacia dentro y arriba. Procura mantener relajadas las piernas, los glúteos y el abdomen.
¿Cómo hacer la técnica de Kegel?
1. Encuentra la postura correcta: Si estás empezando, acuéstate o siéntate cómodamente para identificar mejor los músculos sin tensionar el resto del cuerpo.
2. Identifica los músculos adecuados: Imagina la sensación de aguantar un gas o cortar el flujo de orina (solo como referencia mental, no lo hagas mientras orinas). Sentirás una ligera elevación e inclinación hacia dentro.
3. Contrae y mantén la presión: Aprieta los músculos suavemente durante 3 a 5 segundos sin aguantar la respiración. Asegúrate de no tensionar los glúteos, muslos ni el abdomen.
4. Relaja por completo: Suelta la contracción lentamente y descansa de 3 a 5 segundos. La fase de descanso es tan importante como la de apretar para evitar la fatiga muscular.
5. Repite de forma progresiva: Completa una serie de 8 a 10 repeticiones manteniendo una respiración fluida en todo momento. Si sientes molestias o fatiga, tómate un descanso.
2. Contracciones rápidas: cómo entrenar la respuesta ante el esfuerzo
Además de sostener la tensión durante varios segundos, tu suelo pélvico necesita reaccionar rápido ante esfuerzos repentinos como estornudar, toser o levantar peso.
Una vez domines las contracciones lentas, añade contracciones rápidas: contrae con fuerza durante 1 segundo y relaja inmediatamente otro segundo.
Realiza una serie de 5 a 10 repeticiones rápidas, enfocándote en activar solo la zona pélvica sin apretar los glúteos ni el abdomen.
Aplica esta técnica en tu día a día: contrae brevemente el suelo pélvico justo antes de toser, estornudar, levantarte de la silla o cargar bolsas.
Durante el ejercicio físico, activa la musculatura en el momento de máximo esfuerzo para proteger la zona y evitar pérdidas de orina inesperadas.
3. Respiración y relajación del suelo pélvico
Fortalecer el suelo pélvico no consiste solo en apretar, sino también en saber relajar. Si sientes la zona en constante tensión, hacer más ejercicios de contracción no solucionará el problema.
Un suelo pélvico demasiado tenso puede causar molestias o dolor en tu día a día. Por eso, aprender a relajar la musculatura es tan importante como fortalecerla. La respiración te ayuda a lograrlo. Procura mantener una respiración fluida mientras haces los ejercicios, observando cómo se mueve la zona al tomar y soltar aire suavemente.
Tómate el tiempo necesario para soltar la tensión por completo después de cada contracción antes de volver a apretar.
*Si sientes dolor o tensión constante, es importante consultar con un profesional de la salud antes de continuar.
4. Entrenamiento funcional: integrar el suelo pélvico con el movimiento

El suelo pélvico, además, trabaja cada vez que caminas, corres, levantas peso, toses o estornudas. Esta musculatura se activa para sostener la presión y dar estabilidad a tu cuerpo.
Por eso, una vez que aprendes a hacer los ejercicios básicos, el siguiente paso es integrar esa fuerza en tu rutina diaria y en el deporte que practicas.
Consejos sencillos para proteger tu suelo pélvico en el día a día
- Coordina tu respiración con el esfuerzo: Evita aguantar el aire cuando levantes bolsas, muevas muebles o cargues pesas en el gimnasio. Exhala en el momento de mayor fuerza y activa suavemente el suelo pélvico.
- Ajusta la intensidad si notas molestias: Si al correr, saltar o hacer ejercicios de alto impacto sientes pequeños escapes de orina o sensación de pesadez, reduce un poco la intensidad o el peso temporalmente mientras fortaleces la zona.
- Escucha a tu cuerpo: Actividades suaves como caminar o hacer Pilates son excelentes para empezar. Si practicas ciclismo por períodos largos y sientes molestias en la zona perineal, revisa el ajuste del sillín y tu postura.
5. Fisioterapia y entrenamiento supervisado
En la consulta, el especialista valorará tu capacidad para contraer y relajar de forma correcta, guiándote para coordinar los ejercicios con tu respiración y evitar tensiones innecesarias en otras partes del cuerpo.
También revisará tus hábitos diarios, si tienes algún síntoma específico o si has pasado por una cirugía previa. Con toda esta información, trazará un plan a tu medida para que avances paso a paso de forma segura.
Tu rutina personalizada combinará ejercicios guiados, control respiratorio y pautas prácticas para tu día a día. Si lo necesitas, también se pueden emplear técnicas avanzadas como el biofeedback o la estimulación.
Si ya haces ejercicio regular o vas al gimnasio, contar con esta guía profesional te servirá para adaptar tu entrenamiento habitual de forma segura y proteger tu suelo pélvico en cada movimiento.
Si sientes dolor, molestias persistentes o acabas de pasar por una cirugía, acudir a un profesional sanitario especializado es el primer paso indispensable antes de empezar cualquier tipo de ejercicio.
6. Biofeedback: aprender a activar y relajar mejor
El biofeedback te ayuda a ver en tiempo real cómo están trabajando tus músculos mientras haces los ejercicios. Es como tener un espejo que te muestra si estás activando la zona correcta.
Es ideal si te cuesta sentir el suelo pélvico o si no estás seguro de si lo estás haciendo bien. Además, te evita apretar por error los glúteos o el abdomen. Con esta guía visual o sonora, aprenderás a apretar con precisión y relajar la musculatura por completo cuando lo necesites.
Es una gran herramienta de apoyo para ganar confianza y dominar tus ejercicios mucho más rápido y de manera sencilla.
7. Estimulación magnética: fortalece tu suelo pélvico sin esfuerzo
La estimulación magnética funcional es una tecnología avanzada que utiliza impulsos magnéticos para activar los músculos del suelo pélvico de forma automática.
A diferencia de los ejercicios tradicionales, no necesitas concentrarte ni hacer fuerza por ti mismo. El equipo induce las contracciones necesarias para tonificar la zona de manera profunda y efectiva.
Esta opción es ideal si te resulta difícil identificar o sentir la musculatura al intentar hacer los ejercicios de Kegel. También es una excelente ayuda si buscas acelerar tus resultados, prevenir problemas a medida que pasan los años o recuperarte de forma más cómoda tras una cirugía de próstata.
Se trata de un método seguro y no invasivo que te permite recuperar el control, mejorar tu bienestar íntimo y prevenir pérdidas de orina sin dolor ni complicaciones.

PelviX: la tecnología que simplifica el cuidado de tu suelo pélvico
En ROI Health & Fitness ofrecemos soluciones para que clínicas de fisioterapia, centros de Pilates y gimnasios puedan incorporar servicios relacionados con el entrenamiento y cuidado del suelo pélvico, junto con formación y acompañamiento profesional.
Entre ellas se encuentra PelviX, una silla de estimulación magnética funcional. Con la persona sentada y vestida, en una sesión de 22 minutos genera hasta 25.000 contracciones involuntarias, fortaleciendo el suelo pélvico sin esfuerzo voluntario.
¿Tienes una clínica de fisioterapia, un estudio de pilates o un gimnasio y quieres incorporar la tecnología PelviX en tus servicios? Ponte en contacto con nosotros y te asesoraremos de forma personalizada sobre cómo integrarla en tu centro.
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